Tomamos una naranja casi sin pensarlo. La pelamos, separamos las semillas, disfrutamos de su sabor intenso y seguimos con nuestro día. La mayoría pensamos en la vitamina C y poco más. Pero dentro de esa jugosa fruta ocurren muchas cosas, y algunas son importantes para un problema muy común e incómodo que muchos adultos padecen: los cálculos renales. Además de vitamina C, las naranjas contienen citrato de forma natural, un compuesto importante para quienes buscan reducir el riesgo de cálculos renales. También son ricas en agua, fibra, potasio, folato y compuestos vegetales de colores. Por todo ello, la humilde naranja se convierte en una herramienta práctica y deliciosa para quienes cuidan su salud renal. No hace falta una limpieza complicada ni un polvo especial. A veces, el mejor hábito es simplemente pelar una naranja, comerla despacio y beber agua durante todo el día. Comprender los cálculos renales en lenguaje sencillo Los cálculos renales se forman cuando ciertas sustancias ...
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